En el úlitmo mes han sido muchas las voces autorizadas que han opinado sobre la historicidad de la última película de Amenábar, casi todas las voces concluyen que no hay documenetación histórica que acredite la homoxesualidad de Cervantes, la verdad es que tampoco hace falta la opinión de nadie cuando el propio Almenábar deja claro tal cuestión.
En verdad, los miembros de la Sociedad Cervantina han sido muy discretos en la polémica suscitada a pesar de posicionarse con expresiones como “lobby gay” e incluso insinuar ataques a la Iglesia donde no los hay. Para muchos de los detractores de Amenabar ha ido más allá de lo tolerable, el pecado de Amenabar ha sido tomar un icono nacional e identitario (tras su tergiversación) de una parte de la sociedad española y desposeerlo de la hombría que todo héroe y nación requiere. Al hacer esta “fechoría”, el que era el “Gran Amenábar”, ese que era español cuando triunfaba, ha pasado a ser un traidor chileno infiltrado-subvencionado y un poco “maricón” sea dicho de paso..., lo de siempre vamos... pero con frases bonitas.
Lo curioso es que los autores de estos artículos u opiniones que hablan de referencias históricas luego son elaboradores de hipótesis de trabajo que parten de la ocultación de datos históricos, e incluso en otras villas cercanas a Alcázar de san Juan, se habla de hipótesis basadas en confabulaciones paranoicas allá en el siglo XVII que impiden encontrar hoy día la documentación que demostraría que Cervantes o El Quijote nació, creció o murió en este o aquel pueblo. Pocas lecciones de Historia pueden dar quienes admiran a Elvira Roca Barea.
Parafraseando a presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar en su artículo en el Semanal, esperemos que los alcazareños sepan distinguir la realidad de la ficción en la cuestión del nacimiento de Cervantes en aras de no seguir ridiculizando a nuestro primer escritor. Es innegable que Alcázar tiene peso en el mundo cervantino, sobre todo, desde que en el siglo XIX un diputado alcazareño se ofendió en la Corte al ver como Alcalá de Henares presumía de ser la cuna de Cervantes, y en pleno auge del regionlismo decimonónico en España, este diputado los puso sobre la mesa, “ Cervantes pa mi pueblo”. Motivo suficiente y científico para llegar a la verdad suprema sobre el nacimiento de Cervantes. No menos cierto es, que la rigurosidad documental y extrema que esta Sociedad pide a los demás y que luego no es la que ellos esgrimen para mantener sus hipótesis, ya que para ello tienen que ocultar datos históricos o buscar la sugestión e incluso la autosugestión de los propios cervantinistas si quieren seguir defendiendo una teoría ya desmontada por los verdaderos estudiosos de Cervantes. Ya saben filólogos, historiadores, esa gente,...
Esta crítica se puede hacer extensiva a muchos proyectos, congresos y teorías pagadas con dinero público. Teorías copiadas de un pequeño texto cervantino del siglo XIX y reeditado en Madrid a principios del XX que constaba de nueve puntos y que todos los pueblos han adaptado a su antojo hasta el día de hoy. La realidad es que a la hora de investigar estos diez puntos en los archivos históricos se demuestra que este texto careció de fundamento alguno más allá de la suposición, y por tanto, todas las teorías que se basan en él caen por su propio peso. Ejemplos: ni Criptana ni Miguel Esteban pertenecieron nunca al Campo de Montiel, Cervantes no se dedicó a recaudar los impuestos de la sal en en La Mancha, casi todos los pueblos tienen un camino que va a Toledo (Ciudad más grande de la península en aquellos años)...
Dicho esto, y sin entrar en los documentos encontrados en otros archivos estatales, hay que recordar a los cervantistas alcazareños los documentos encontrados en su localidad:
En primer lugar, habría que destacar el trabajo de José Manuel Lucía Megía, no como asesor de El Cautivo, si no como partícipe del libro En el país de Cervantes, libro patrocinado entre otros por el propio ayuntamiento de Alcázar de San Juan. En este artículo Megía relata, siguiendo documentación histórica, cuando empieza la trifulca por buscar el lugar de nacimiento de Cervantes y la causa de tal búsqueda. Son varios los lugares que se vinculan y pueden llegar a ser considerados cuna de Cervantes en el XVIII, pero lo que nos importa del trabajo de Megía es que explica claramente que son dos las partidas de bautismo manchegas del siglo XVI en la que aparece el nombre de Miguel de Cervantes encontradas en el siglo XVIII, una en Alcázar 1558 y otra de 1556 en Consuegra*, en ambos casos la persona encargada de buscar las dichas partidas anota de su puño y letra ser el autor de El Quijote.
Otro de los datos que la Sociedad Cervantina oculta es la postura de una parte de la población alcazareña e ilustrada que a finales del siglo XVIII ya advertía la imposibilidad de que Cervantes hubiese nacido en Alcázar de San Juan por motivo de edad a la hora de participar en la batalla de Lepanto. Este documento al ser muy extenso, es muy usado en los trabajos de historia sobre Alcázar de san Juan, pero siempre se omite este punto, el autor fue el vicario de Alcázar de San Juan, y en él, además de criticar las conclusiones de los primeros cervantinistas alcazareños critica y tacha de invención “por amor a la Patria” del pasado mítico de Alcázar cuyo origen estaría en Cratón ciudad griega del siglo V a.C. ( por tanto, no es cierta la paranoia montada de que desde Madrid se imponga la versión de que Cervantes es de Alcalá tal como le explicaron a Julio Llamazares).
Con los datos aportados por Megía, queda claro que hay más de dos Miguel de Cervantes coetáneos en el tiempo, y por tanto, no se puede asegurar siquiera que el Miguel de Cervantes de Alcázar fuera uno de los dos que fueron heridos en la batalla de Lepanto según los documentos encontrados en Simancas.
La verdad es que Alcázar es una ciudad cervantina por su tesón en querer ser el lugar en el que Cervantes nació, pero está claro que la falta de documentación se ha suplido con una imaginación que hace dudar a más de uno,entre ellos es el famoso escritor Julio LLamazares que llegó a escribir en 2016:
Dicen, que cuando fue a morir- me cuenta totalmente en serio,- a Cervantes le preguntaron que de dónde era, y él respondió que de Alca...Y, antes de seguir, murió.
- ¡Pues vaya!- Le digo yo, divertido.
Ante falta de datos históricos, como en toda leyenda o tradición, surgió la invención oral que se transformó en una verdad “indiscutible”. Y como Alcázar no tiene la patente de inventar estas piadosas mentirijillas, inspiró a otros pueblos a usar las mismas herramientas, en Argamasilla arrestaron a Cervantes, en Miguel Esteban le pegaron e incluso le pusieron el nombre al pueblo en su honor, en Villa de don Fadrique le enterraron y quitaron todos los documentos donde se demuestra su vecindad, en Mota tres cuartos de lo mismo, ¿ y por qué no? Al fin y al cabo todo el mundo puede inventarse su Quijotilandia.
En definitiva puede ser cómico, puede ser defraudador, puede ser satírico, puede escribir mejor o peor teatro que Lope, pero gay no, por favor...
*( El propio Azorín reconoce que los toboseños han visto el árbol genealógico de Cervantes y saben que llegaron a Madridejos, algo que es cierto pues se conserva el pleito de hidalguía de Lope Yánez de Cervantes contra el ayuntamiento de Madridejos)





